Este vacío sin freno que se aumenta al no saber de vos
Este patético miedo incontrolable
Estas cenizas que rebozan el mesón
Esto que nunca quise y que sucede sin tener el control
Esto, esta manía loca de imaginar labios ardidos
Y soñar persecuciones interminables
Ese animal consumidor que me devora las entrañas sin saber el porqué...
Tanto por hacer,
me pasé años calculando una sobredosis de nunca más que hoy queda acumulada bajo el letrero del subte que dice "no arrojar basuras"...
Irónico, irónico todo lo que se mueve aquí, en este país, capital del submundo dónde las viejas que caminan en los parques parecen sacadas de películas Thriller y los pibes de los bares están más buenos que una cerveza helada en medio del verano en pleno furor.
Patético, la palabra del día. Tengo el cuerpo rostizado por un sol de treintayseis grados pero me arde el silencio de tu voz.
Vos... no logro definirme ¿sabes? Mi karma, querido, entre más crezco más inmadura soy.
Soy una Colombia tallada en piedra, reniego de mi patria, de mi madre y a su imagen me multiplico.
Tan mestiza que ni se quien soy.
Tan colonizada que ni gobierno mi propio Yo.
Tan perdida que el hogar extranjero me sabe mejor.
Harta,
De mi cuerpo y de mi sangre,
de la misma pregunta, combinación errónea, me olvidé la clave...
De las noches en vela, del traje elegante
De querer ser la más bella, de un futuro intrigante...
Cuantas respuestas quisiera tener, pero La verdad me derrumba y me retumba al oído dejándome sorda en el ímpetu silencio de mi soledad, entre más recuerdo más confundida me encuentro.
Amo como tu ruido ahoga mi voz
Amo como descanso cuando estoy con vos
Tanto de mi es como exceso de alcohol, tené cuidado loco que puedo matar sin intención.
Y ahora ¿qué? ¿que será de los dos?
De mis razonamientos culos y mi insaciable corazón...
No tengo ganas de nada, de vivir o morir, de escuchar tu voz...
Se acaba este año, ojalá en el próximo aparezcas vos.
Diciembre 30 - Buenos aires, Argentina.
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