lunes, 24 de octubre de 2011

VOMITO DE PALABRAS

Dulce como la miel
Ácido limón
Me quema tu piel
Pobre corazón

Espinas mortales
Campanas amargas
Inviernos sin cama
¡Paraíso travel!
Baterias sin cargas

Rudo burdel
Torre de babel
Jarabe de anis
Inundas mi nariz

Rapsodia de luz
Requiem de amor
Devuelve el calor
Enciende el motor

Fugas de humo
Fotos macabras
Se acabo el vino
Y estas palabras.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Siete días para volver a mí.





Este teclado no me va alcanzar, no hoy dónde tantas emociones juntas se dispusieron a hacer erupción al tiempo y derramarse por mis dedos como lava ardiente imposible de detener. Uffffffff, pensé que hoy sería ese mañana lejano e inalcanzable, ese 30 de febrero que tanto busqué en el calendario y que a pesar de nunca encontrarlo siempre esperé.
No lo entenderás, ni por más que te lo explique vas a lograr comprender lo que hiciste en mí, ni yo lo comprendo, pero ahí está el punto, muere todo razonamiento lógico ante lo que me haces sentir, lo que me permites ser.
Si me estuviese refiriendo a un sentimiento de amor o simple cortejo, creo que hubiese comenzado narrando el miércoles pasado, entre música, lluvia, guaro y mucho frío, sin embargo no fueron los hechos de aquella excéntrica noche los que te dan el mérito de figurar por primera vez en mis textos, sino eso que me devolviste esa noche, eso que no tiene nombre propio ni común, eso que apenas hoy mientras caminaba por las calles de Bogotá pude entender con una certeza inconfundible, eso que había perdido y que vos sin tener idea, encontraste.

Supongo que esta es la magia de la vida, encontrarnos con personas que nos devuelven ese polvo de hadas para poder volar de nuevo, personas que ni se percatan de lo que con una mirada, palabra o simple acto genuino pueden lograr. Eso sos vos, mi polvo de hadas, una puerta a casa, a mí. Es tan bueno estar de vuelta, te confieso, te estuve esperando un buen tiempo y no me refiero a ese hombre chato y de pelo negro, sino al que encarnó el mensaje que mis oídos necesitaban escuchar, que mis ojos necesitaban ver y mis manos palpar. Sabes a verdad, a miel del jardín del edén, a hogar, a sueños por realizar y canciones por cantar.
Gracias, gracias por ser la cura a tanta locura, por inyectarme la fuerza que necesitaba y porque sin saberlo reanimaste en cada poro de mi piel la esencia de lo que soy y casi pierdo. Gracias porque hace siete días me diste lo que hasta hoy entiendo, gracias porque al día siguiente te fuiste y sin saberlo, dejaste mucha confusión y miedo que hoy son causa de sonrisas y buenos momentos.

Tantas cosas tan profundas y tantas banalidades, parece que hoy fui víctima de la realidad. Después de una noche en vela y un amanecer largo lleno de preguntas que se fueron respondiendo solas al sonido del reloj que anunciaba los siete días exactos de aquel loco encuentro que como dije me devolvió a mi cuerpo. Siete días para encontrarme en el espejo, siete días para oler a mi de nuevo, siete de días para viajar de vos hasta mí sin perderme en medio. Y después de tanto, poder levantarme y cocinar desayuno para dos, omelets con queso parmesano y un poco de Amelie Poulin; Disfrutar del sol en mi balcón, salir a grabar, jugar a la que sabe lo que hace, a payasear...Encontrarme con ella, almorzar juntas, escribir con la otra mano, sonreír, oler, helado, lluvia, caminar...gastar la tarde en tiendas buscando CDS, libros, esas palabras de aquellos artistas que nos hacen suspirar, caminar media ciudad bajo la brisa, contar historias, regalar miradas, intercambiar secretos, un jugo y una botella de agua, besos perdidos en la brisa que tarareaba... media hora sola en un silla, esperar a tu mejor amiga con bombas de colores solo para no verla llorar...Hamburguesas, juegos, risas, un poco de sabina, este texto y a dormir.
Esto, hoy, te lo debo a tí, al amarillo de tu aura, a esos siete días que me volvieron a mí.

jueves, 13 de octubre de 2011

Du passé composé au futur simple.


C'est bizarre, complètement bizarre.... Hier quand j'étais ici entrains d'écrire je n'imaginé pas ce qui arrivera plus tard, après de boire la vie d'un coup dans un verre blanc. J'suis folle et cela ne me prends pas pour surprise... J'en avais déjà gouter l'élixir d'être jeune et d'avoir le monde dans mes mains, la drogue sous ma langue, tans corps dans le mien. Mon odeur, elle est ou? surement pas sur ma peau...est-elle sur la tienne? Pas de réponse... et c'est ici où je reviens chaque post party...Un millions de questions, le monde que continue a se developper dehors de ma fenêtre et le miroir que se moque de mes larmes hors sujet.
Je suis resté ici toute la journée, pas un verre d'eau, pas un cigarette, il faisait jolie dehors, froid dans ma chambre...j'ai mal a la tête.


J'ai un corps blessé, de haut en bas, de bas en haut. Je veux crier, je ne peux pas...alors j'écrie...et j'écris comme en criant, cris d'espoir, cris de guerre, cris de joie, cris mortelles...et j'ai peur et j'en ai marre d'avoir peur.
Voilà, c'est la vie. Quatre mot qui m'on sauvé l'existence. Ca me fait bien penser que j'ai besoin de ceci pour arriver là bas, là où je veux être, je parle pas d'un endroit construit de bois ou brique, je parle d'un etat de l'âme. Et alors, j'écris encore une fois, l'unique drogue qui me fait que du bien.
Bizarre, je suis bizarre. Bizarre mes textes en langues étrangères et mauvaise orthographe, plein d'erreurs littéraires et aucune structure qu'organise les idées. C'est ça, c'est moi, je suis l'écriture sur ce blog, chaque texte c'est un chapitre du roman de ma vie, mes mémoires pour vous, pour personne, pour celui qui correspond.
Me das más poco de tí! Y ahora más, si te sueño más....ya no podré dormir núnca jamas!

martes, 11 de octubre de 2011

Tan falta de motivos y sin embargo tantas ganas de ti.

Me cansé de dar vueltas en la cama, de intentar dormir, de querer soñar algo diferente a tu indomable locura que persiste en amarme y odiarme al mismo tiempo, extraña ambigüedad. Y si, eso eres tu, tan impredecible como el clima de esta ciudad que me congela pero que al final me invade con un extraño calor que me hace sonreír.
Razones para escribirte....NINGUNA...y es precisamente eso lo que me hace seguir divagando entre letras que no tengo idea que quieren decir. Eso, esa ausencia tan llena de tanto que te hace tan potente, que te convierte en sustantivo de historias que saben a mí.


Tan falta de motivos y sin embargo tantas ganas de ti.

Y así llovía y llovía...




Lluvia,
tormenta de Eva
De abajo hacia arriba
Sube el agua fría inundando el cielo
mojando el sueño
Tú, empapada de mí
de sudor ajeno, vano sacramento
manzana roja que casi comí
y así
traicionó el querubín
se cortó las alas
dispuesto a morir
y nació
de la pena, la tierra y del hombre, la nada
una madrugada
de san Valentín
Y comenzó
cavando hondo
buscando el pozo de promesas sumisas
a rostros de antaño
sonrisas heridas
creyendo tan firme
En Sabina y su tía
que ironía
Y así volvió
hojas en blanco
acordes agudos
telefonos rotos y camas vacías
Robando caricias
cosechando anhelos
y labios usados
Tan difuminados que ni el bello rostro recordaría.

miércoles, 5 de octubre de 2011

CUALQUIER COSA

Te ha pasado que escuchas una canción y regresas al pasado corriendo sin obstáculo alguno. Te has dado cuenta que entre más te sucede, menos clara es esa persona y más nítida la imagen de quien eras tú... Más melancólico el recuerdo del destello de felicidad en tu rostro que los brazos de aquel que rodea tu cuerpo, y entonces se elimina la pregunta de ¿dónde estarás tu? y se reemplaza por ¿dónde me perdí yo?.

Tampoco estoy diciendo que no esté feliz de quién soy, SOY, y eso no lo cambio por nada, ni por vos. Mi felicidad depende de mí, lo entendí después de mucho tiempo, claro que no puedo negar que fue más fácil vivir prendida a ti, a tus fantasías, a tu mundo "perfecto" que tanto daño me causó. Pero así somos todos, nos acostumbramos a algo, y así algo es la pura mierda, nos cuesta desprendernos de ella, claro, vos fuiste más que mierda, mucho más.

Creo con mucha sinceridad que perdí el hilo, ¿ves lo que hace una simple canción? Por esa misma razón dejé de casar las cosas, de recordar como si tuviera un disco duro lleno de memoria y sin espacio para almacenar nueva prosa. No quiero más de ti, me hostiga tu impertinencia, tus palabras secas y tus besos...esos besos vencidos y amargos que me enferman. Tu, y tu y tu, mi discurso está consumido por la redundancia, redundancia de tu nombre y no, ya no vale la redundancia.

¿Me estoy despidiendo? Parece que sí, parece que no. Ya no confío en mis palabras, un día, no hace mucho, prometí que de ti jamás escribiría.

domingo, 2 de octubre de 2011