
De esas conversaciones promiscuas
De esos monólogos sin prisa
De las mañanas sin caricias
De la sombra de tu sonrisa
Del vacío de tu ausencia
De esa sórdida presencia
Del perder la paciencia
De la larga resistencia
De un balcón lleno de brujas
De ojos negros, labios puma
Del edén en apertura
De tu boca fiel locura
De un instante de elocuencia
De olvidar la descendencia
De desear a toda fuerza
De tu cálida esencia
De soñar con tu pureza
De desear esa inocencia
De mojar la tierra seca
De llegar a la grandeza
De recordar la octava letra
De comenzar una nueva secuencia
De permanecer con la puerta abierta
De amarte hasta perder la conciencia
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