miércoles, 21 de agosto de 2013

Un vaivén de emociones

Estuve lejos, muy lejos y a miles de kilómetros pensaba en ti.
Que papel juega la distancia cuando llevo tu mirada impregnada en mis ojos.
Miraba al mar, quieto, tranquilo, estaba esperando pero no se que esperaba, era indescifrable, como vos.
Las olas venían y chocaban, la brisa mojaba mi cuerpo, la humedad invadía la ropa y te sentía en un torbellino de viento que me daba vida, te respiraba.
Y detrás, justo detrás, el gran abismo, la tierra descubierta, seca, y en medio de esa azul infinito y la inmensidad de la montaña, estaba yo, tan pequeña, tan frágil, sin inmunidad alguna.
Caminé durante horas, días, el cielo tan gris como cada invierno, el frío más penetrante que nunca, la neblina densa y espesa.
Y de pronto te vi, tan presente en la ausencia de no tenerte, tan real la fantasía de volver a verte, parecía un juego, una metáfora, un vaivén de emociones que no deja de ser.

martes, 20 de agosto de 2013

Rompiendo las olas



Y si te explica el viento
Violento
Que choca contra mi
Que la luna
Me inunda
De un sabor a ti

Que los augurios anuncian
Todavía no te perdi
Sigues fresca, tangible
Y mi consciencia sedienta de ti

Es preciso mirarte
Amarte
Y luego dejarte ir
Sofocarte
Ilusionarte
Dejarte llegar a mi

No hay muda que no hable
No hay una noche imparcial
Vos sos inevitable
Intransigente
Una razón para pecar

Existe tanta distancia
Tu boca
Mi pecho
Tu maldad
Las caricias no permitidas
El no saber actuar

Todos es itinerante
Ligero
Suave como la brisa del mar
Revoltoso
Violento
Una ola que golpea mi paladar

Ya no es una sorpresa
Es una verdad
Cada vez que te tengo cerca
Es porque pronto te iras


sábado, 3 de agosto de 2013

Volver



Gritaré al acantilado, bailaré en la niebla densa, arrozada por un frío de invierno presente; Se mojará mi rostro con la brisa del mar, con las lágrimas que la humedad de aquella ciudad secará.
Aquí voy otra vez, a pararme frente al abismo, sentir la vida pasar en un centenar de miradas que saben reconocer quien soy, que me devuelven ese pedazo de corazón que afianza unos días más con la frente en alto.
Nunca lo planeo, llega así, sorpresivo, preciso, necesario.
Caminaré sus calles, me deleitaré con sus manjares, sus mañanas lentas y las noches ajetreadas.
Su cielo gris, imponente, su mar infinito, casi inmortal.
Nunca he contemplado tanta belleza junta, la vida parece real, vale la pena vivir sobre esas montañas de arena, el fétido olor de la mañana me causa una euforia difícil de describir, perfecta.
Vuelvo a casa, al vientre, a las raíces de este ser. Vuelvo a mi, a la esencia que habita allí, al elixir de esta eterna juventud.

Cumbia para recordar



Y de nuevo estaba pensando en usted.
Estaba escuchando cumbia y bailando, cerraba los ojos y pensaba en usted, en como me gustaría bailar con usted, coquetear con la mirada, dejar fluir el movimiento, dejarnos fluir.
Me encantaría tenerlo aquí, ahora, frente a mi; y descompensarnos con la música: enloquecer.
Quédese una noche, vámonos de la ciudad, dejémonos seducir por esta malicia que nos amarra los cuerpos. Mintámonos por un rato, que parezca real, tangible, casi sincero.
Venga, ahogueme con su boca, róbese el aire que me hace respirar.
Robémonos la luna, abusemos del amor, olvidemos las medidas de lo que se debe dar.
Seamos letales, que nos queme el fuego, que nos ardan las marcas del metal y después, sobrevivamos.
Quiero que baile conmigo, hoy, ahora, en este preciso momento.
Me encanta, usted me encanta