Tampoco estoy diciendo que no esté feliz de quién soy, SOY, y eso no lo cambio por nada, ni por vos. Mi felicidad depende de mí, lo entendí después de mucho tiempo, claro que no puedo negar que fue más fácil vivir prendida a ti, a tus fantasías, a tu mundo "perfecto" que tanto daño me causó. Pero así somos todos, nos acostumbramos a algo, y así algo es la pura mierda, nos cuesta desprendernos de ella, claro, vos fuiste más que mierda, mucho más.
Creo con mucha sinceridad que perdí el hilo, ¿ves lo que hace una simple canción? Por esa misma razón dejé de casar las cosas, de recordar como si tuviera un disco duro lleno de memoria y sin espacio para almacenar nueva prosa. No quiero más de ti, me hostiga tu impertinencia, tus palabras secas y tus besos...esos besos vencidos y amargos que me enferman. Tu, y tu y tu, mi discurso está consumido por la redundancia, redundancia de tu nombre y no, ya no vale la redundancia.
¿Me estoy despidiendo? Parece que sí, parece que no. Ya no confío en mis palabras, un día, no hace mucho, prometí que de ti jamás escribiría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario