miércoles, 28 de septiembre de 2011

MUTANDO




Me asusta como he cambiado, me asusta como te extraño. El espejo se ha vuelto un ausente matutino al cual ya ni miro, literal. Presentía que las cosas iban a llegar a este punto, presiento que irán más profundo, pero ya no se como detenerlo. La verdad es como un ancla que me ahoga en la veracidad del tiempo y la fantasía se convierte en un idilio inalcanzable. Lloro, ni siquiera comprendo el porqué de mis lágrimas, saben a sal, a ti, a tu maldita ausencia sin nombre propio. Tengo las manos frías ¿y el corazón? Se me olvidaba, todavía tengo corazón.

Martes 27 septiembre 2011
1:37 am

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