sábado, 24 de septiembre de 2011

¿En que rincón del génesis te escondiste? Rostros ajenos y nuevos testamentos prestos a abrirse, y tu, escondida entre bigbangs y teorías cuánticas. Solías sonreirme y devorarme con esa fría e inescrupulosa mirada y como te escribí alguna noche de agudo llanto, me arrojabas al abismo de descubrir mi ser. Cuando vuelves? Ya no sube la marea y como plantada en un sahara desconocido extraño la inmortalidad de tus labios asesinos.
Solías, solíamos o ¿ni siquiera? No, ni siquiera.
Me tentaste a escribir, a vivir, escribir es vivir dijo alguien pero no puedo hacerlo si el papel es tu cuerpo y la pluma mis manos.
Dejame mancharte de pecado, ahogarte en versos sumisos a tu belleza abrumante...
déjate, mátate y te prometo volveras a vivir.

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