jueves, 13 de febrero de 2014
Necesidades Vitales
Tengo una necesidad miserable de escribirte. Digo miserable porque es un capricho perverso, mezquino, sin valor ni fuerza. Y cuando digo "escribirte" es una simple metáfora, porque en realidad le escribo a el, a ellas a todos; te describo, me describo: nos describo.
Así que sí, es para ti, y no, es para Ella. Que más da, un nombre, un género, color de piel... Para mi todos son uno y uno son todos, musas que me acorralan cómo los remordimientos de un preso, que no logran la paz hasta apagar su cerebro.
No sé en que punto estén correctos mis sentidos, bueno para eso tendría que descifrar el verdadero significado de "correcto" (misión imposible), pero siento una fuerza viva que mueve la corriente sanguínea más de prisa cuando las yemas de mis dedos se aferran al lapicero y la tinta negra sin querer dibuja tu nombre. Y cuando poco a poco dibujo en un enredo de letras tu esencia, cuando retrato entre líneas las curvas de tu cuerpo y casi siento que toco la delicada piel que se esconde entre tu pecho, me doy cuenta del efecto suicida que es nombrarte sobre el papel.
Por eso permanezco en silencio, profundo y sofocante, porque cuando el narrador comienza nadie puede pararle, y se crean historias, y se cuentan verdades, y se enamora el lector y no hablar de las ficciones que se encarnan en personajes reales.
Por eso repito, mezquino, miserable, desdichado e infeliz, la necesidad de escribirte para poder tocarte.
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