martes, 11 de diciembre de 2012
OFELIA MALDITA
Extraño tu barba puntuda y tus manos osadas...
De blanco, labios rojos, piernas tambaleantes al verte llegar. Pensé que de esa boca jamás saldrían piropos que me intentaran seducir.
Me enloqueces, no puedo ser más sincera que esto, que los sueños que se enredan de vez en cuando en mi piel, sobornando por un segundo más de placer junto a esa boca loca que me quiere devorar.
No más, quisiera desconectarme de tu sex appeal, de tu entrepierna vibrante que juega a excederse con mi niñez, con la inocencia que nunca logré dejar de tejer.
Si, tu lo sabes, yo no quiero ni saber... Tus manos son prejuicios que recorren mi piel y mi agonía jadeante quiere más de ti.
Vete, vete de verdad, deja tus fantasmas en casa y si quieres volver que sean tus manos quienes me inviten a recorrer tu piel...
Porque no aguanto tu olor, tu extravagante movimiento que me deja sin aliento, tu picardía, tu desquiciada mente desconectada de este patético planeta...
Sos demasiado, lujuria canina, almíbar malvado y exagerado, elixir perpetuo que se corta con mis palabras de miedo, de tenerte al fin, de que seas suficiente para mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario