viernes, 17 de junio de 2011

Oda a una madre



Ojos tan sublimes que me llevan al cielo
Manos más delicadas que el finísimo velo
Cada vez que tus labios pronuncian te quiero
Se ilumina la luna se eriza mi cuerpo

Sangre pura y caliente recorre tus venas
Éxtasis de amor que rebosa la tierra
Cada lugar que con tu magia impregnas
Renace de las cenizas y olvida la guerra

Melcocha, chocolate y miel
Alucino con el sabor de tu piel
Con la melodía de tu voz delirante
Glorioso susurro de polvo fragante

Mariposa de frágiles alas
Vuelas con el glamur de las hadas
Esperanza mía
Escudo de amor, nunca fallas

Mozart te compondría
Neruda te escribiría
Rafael te pintaría
Yo te amaría una vez más.

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