jueves, 20 de marzo de 2014
Torre Amanecer
Retazos, partículas mínimas, evidencia que se esconde bajo las uñas después de rasgar su piel. La noche, la mañana, la madrugada, el tiempo congelado en una luz tan azul como el agua salada del mar. Velocidad, rítmo, necesidad de atragantarme entre su piel, ahogarme con sus pechos, juego de animales que chocan sus huesos, un acto salvaje, una necesidad aberrante de absorberla, de considerar la muerte como parte del placer, de filtrar mis dedos entre su pelo desordenado y sentir con la yamas de los dedos el calor húmedo de su piel. Incontinencia de deseos, de pasiones, de una euforia lujuriosa que calcinaba los poros de la piel, el contorno de sus labios que devoraba con placer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario