Hoy las palabras no describen a ciencia cierta lo que pasa dentro mío.
Hoy no me entiendo, mi día está subordinado a un sinfín de sentimientos inexplorados, inéditos, poco tangibles pero densos. Son efímeros, se pasean sobre mi como aire, como una corteza frágil que muta entre matices que desconozco, que desprecio y a ratos deseo.
Estoy mutando, de nuevo y con más rapidez que un río enfurecido; Soy poco y soy tanto, soy frágil y de tanta fragilidad nace una fuerza irreverente que se asoma ante un mundo nuevo, frío y seco que me ahoga y me libera.
Estoy cargada de energía, un corto circuito a punto de estallar, una destrucción tan dañina que me alivia el dolor anestesiado que crece dentro mío.
Intento perderme de nuevo, ahogarme para poder respirar. Mis pulmones están ahumados, se revientan, se cierran, pero pronto voy a respirar, lo sé, lo veo venir pero esta vez lo espero con ansias; Me tiro al vacío segura de saber que voy a regresar a ese lugar, pero quiero saborear la caída, la adrenalina pura de la vida, el agudo quizás de no saber, no creer, no avanzar.
Estoy flotando ante la inmensidad de un futuro indeterminado, es un elixir perpetuo, una condena grata de pagar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario