viernes, 21 de junio de 2013

Solsticio de Verano

Escucharé una canción antes de escribir.

Debo confesar muchas cosas. Punto seguido. No se tener el control, por algún tiempo lo manejaré ¿y después? No lo sé. Nunca me comí las uñas, pero me toco la naríz, me molesto el pelo, me tiemblan los pies, soy más vulnerable, y no lo puedo esconder.
Hoy salió el sol, yo me desperté mucho después, con la garganta seca y maquillaje regado.
Respondí todos los correos, mensajes, llamadas; Menos la tuya, que nunca llegó.
Me bañé, baile desnuda por el apartamento, sin cortinas como siempre, valga la aclaración.
Me miré al espejo, largo y detenido. He cambiado, unos dicen que mucho, otros que poco, pero yo no me veo igual, he cambiado.
Escondí el montón de pecas nuevas que me atacan la cara, cogí las llaves y salí.
El sol me quemaba los hombros, les medías se calentaron tanto que me picaban, el celular sonaba, pero una vez más, no fuiste tu.
Trabajé unas tres horas, si mi jefe lee esto, sabrá que me tomé sin problema el día libre, para mí, para estar sin ti.
Imprimí papeles, envié papeles.
Imprimí papeles, envié papeles.
Imprimí papeles, envié papeles.
Te pensé.
Almorcé delicioso, un viejo amigo, mucha felicidad.
Solsticio de verano en todo su furor.
Imprimí papeles, envié papeles.
Imprimí papeles, envié papeles.
Imprimí papeles, envié papeles
Fui a tiendas, me medí vestidos que nunca me había medido. Me gustaron. Coquetié con la persona que me atendió, no me pidió mi número ni me facebook, gracias Dios.
Tomé un bus, te pensé. Desvarié entre miradas, pieles y esa sonrisa que me cierra las costillas.
Fui a más tiendas, caminé sola, llovió y me mojé. Detesto mojarme, detesto el pelo mojado, dejémoslo para la ducha.
Volví a casa, el taxista cantaba canciones populares de despecho, me dio pena preguntarle quién le había destrosado el corazón. Entonces me lo pregunte muy adentro, a mi, y mi retórica no supo que hacer.
Llegué a casa, aunque no es mía la siento así. El sol volvió a brillar y sabía que música tenía que escuchar.
Bailé, bailé sola, pero bailé. Salté como si quisiera tocar el techo, corrí, corrí libre, estaba sola, tan sola que esa soledad se agrandaba para abrazarme y elevarme.
Me cansé. Descansé, me fumé unos cigarrillos y voilà. Ella.
Hermosa, resuliciente, casi entera.
Te pensé más, mucho más. Te pensaré hoy, mañana te extrañaré, pero pasado mañana te desearé.
Desearé verte sonreír desorbitada, verte acurrucada y cansada, tenerte tan cerca que ya no pueda verte, sino tenerte.
No se cómo lo haces, querida luna, pero me llenas de recuerdos de unas noches censuradas.
Me vuelves frágil, casi sincera.
Punto aparte.

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