jueves, 11 de octubre de 2012
Fui un soplo del viento
Fui un soplo de sonrisas que te contagió de magia infantil y duradera, nervios en tu barriga, fui motivo de un corazón acelerado y rugiente
Fui un nuevo comienzo, pasto verde y fresco, lana suave y caliente, un vino dulce, una puerta abierta en la frontera del más allá.
Fui tu princesa, tu todo… El sol de tus días y la luna de tus noches.
Fui el alto en el camino que ubicó tu mirada en sueños, metas y nuevas posibilidades.
Fui la pureza de un sentimiento nuevo, la realidad de un deseo sincero y la respuesta a una suplica desesperada.
Fui un cuerpo desfogado sobre el tuyo, perfume de rosas, manantial de madrugada… Fui confesonario de iglesia, caja de sorpresas y cabina abierta.
Me convertiste en musa de tus días, motor de tus sueños, oración de madrugada.
Mojaste mi almohada, mi habitación fue testigo de tus palabras más dulces, entre mis brazos derramaste el silencio de una vida entera, y en palabras, historias y sonrisas fui espectador de primera fila. Fui el eco de silencios que siempre supe entender.
Te vi, te supe ver, muy dentro y siempre muy adentro, y aquí estuviste acampando mientras el panorama de tu vida se tornaba cálido y tranquilo…
Descansaste hasta dormir, llenaste de fuerzas tu cuerpo, comimos y bebimos, dormimos, comimos y bebimos, dormidos, comimos y bebimos, comimos, comí….
Fui, fuiste, fuimos…
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