Recayendo en la decadencia
Hay recuerdos que resultan tan déspotas e inarticulados, negativos de manos secas y de peros embalsamados. No me atrevo a preguntar, vos tampoco queres contestar.
Y ves... no quería escribir, pero tu silencio no se quiere callar.
Tampoco estoy segura de los interlocutores, en realidad nunca lo estuve, por eso nunca funcionó...
Y que más da, ¡Que insípido hubiese sido tenerte!
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