Tan mia y tan ajena, su otra cara siempre invisible como tu rostro ausente. Cortina de luz que esconde la silueta de tu cuerpo maldito y manchado una y otra vez...
¿Que paso con la furia y el frenesi que recorrían nuestros cuerpos aquellas noches?
¿Dónde guardaste esa insaciable locura que tanto me extasiaba?
Hace tres lunas que te escondieron tras nubes negras y te fuiste sin decir adiós.
Trajiste lluvia y escondiste el sol, pero hoy brillaste con todo tu esplendor.
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