lunes, 15 de agosto de 2011

DIALOGOS DE UN PAPEL

Soy un soldado desnudo y sin escudo. Mi palidez te llama al amanecer, te acercas y miro tus ojos. Veo tu angustia derretirse entre tus mejillas, remolinos en tu pecho, volcanes en tus dedos, y espero. Tomas la espada y atraviesas mi piel, sobre mi cuerpo derramas la lava, palabra por palabra, te apoderas de mí. Te siento, me apuñalas, estas desesperada ¡Libertad! Grita tu silencio sobre mi sangre derramada, me quedo quieto, soy tu victoria anhelada. Mi alma muere manchada, de ti, de tus historias y dramas. Tu eres libre de nuevo, desnuda y sin escudo.
Eres un soldado desnudo y sin escudo. Tu palidez me llama al amanecer, me acerco y miras mis ojos. Ves mi angustia derretirse entre mis mejillas, remolinos en mi pecho, volcanes en mis dedos y esperas. Tomo la espada y atravieso tu piel, sobre tu cuerpo derramo la lava, palabra por palabra, me apodero de ti. Me sientes, te apuñalo, estoy desesperada ¡Libertad! Grita mi silencio sobre tu sangre derramada, te quedas quiero, eres mi victoria anhelada. Tu alma muere manchada, de mí, de mis historias y dramas. Yo soy libre de nuevo, desnuda y sin escudo.

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